"Hacia donde viaja?" Le pregunto el señor que vendía los boletos con una sonrisa que se borró al ver las lágrimas en su cara. Sumergida en sus pensamientos, le pareció bastante patético verlo sonreirle tan amablemente en su cara, casi como burla.
"A..." El nudo en su garganta, la tomo casi tan de sorpresa como lo ocurrido, simplemente no pudo hablar. El recuerdo la perseguiría para siempre, sin importar a donde se fuera, lo sabia.Pero no había otra opción, se TENÍA que ir. "A Baradero, por favor"
"Se encuentra bien señora?" Pregunto el señor de los boletos, como si la lastima de un desconosido la ayudara a reponerse de los hechos. Simplemente patético.Sin responderle, quizás por no poder hablar, o por cortesía de no mandarlo por donde vino, continuo con su plan de escape.
Tomó el boleto y subió al micro.
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